Aniversario Perú , ciencia Miércoles, 8 junio 2016

Ciencia peruana, la gran ausente

Aniversario Perú

soy Biólogo, PhD. Hobbies: investigador en usos de las TIC, periodismo de datos, nerd, etc.

Escrito por Renzo Gutiérrez Loli (@renzogutlol)
> https://twitter.com/renzogutlol

Dentro de nuestro accidentado proceso electoral se ha discutido varios aspectos de la realidad nacional que requieren reformas inmediatas y eficaces. Sin embargo, poco se hablado de políticas de innovación tecnológica y de reformas que garanticen y promocionen el desarrollo científico en nuestro país.

Fig 1 [Estamos trabajando en una cura para el recorte de presupuesto.]

“Estamos trabajando en una cura para el recorte de presupuesto.”

El último viernes previo a elecciones, Fabiola León-Velarde, rectora de la Universidad Peruana Cayetano Heredia, compartió en El Comercio1 sus impresiones sobre la situación de la ciencia y tecnología e innovación (CTI) en nuestro país y su preocupación por la pobre discusión que ha tenido este sector en los últimos debates y en general durante toda la campaña electoral.

“En sus planes de gobierno, Fuerza Popular no menciona a la “ciencia y tecnología” ¡ni una sola vez!, y menos alude a la importancia del desarrollo científico para el progreso del Perú. Mientras que Peruanos por el Kambio le dedica un capítulo de siete páginas bastante bien elaboradas. No obstante, el tema ha podido estar más presente a lo largo de su discurso.”

Este escenario, aunque a nivel de propuestas, es desde ya bastante preocupante. En los últimos años se han tomado una serie de medidas desde el Ejecutivo para respaldar, en buena cuenta, la capacitación científica, la promoción de la investigación y la implementación tecnológica en pro de involucrar realmente a la ciencia peruana en la resolución de problemas de carácter nacional y fortalecer el resquebrajado tránsito del conocimiento desde la Universidad hacia la Empresa.

Se han hecho múltiples esfuerzos para insertar este sector dentro de la agenda nacional, tal como ocurre en otras regiones del mundo. Sin embargo, la pregunta cae por si sola ¿Cuánto aporta verdaderamente este sector al desarrollo del proyecto país?

Independientemente de lo académico, el impacto de la CTI se observa claramente a nivel de producción: En Latinoamerica, Perú es uno de los países que menos invierte en investigación. Desde el 2004 se continua asignando 0.15% del PBI anual, a pesar de crecer a un ritmo sostenido del 7%.2 A primera vista, la ciencia no tiene impacto directo en el crecimiento económico, pero la naturaleza de nuestros productos dicen lo contrario: solo el 0.8% de nuestras exportaciones son calificadas de alta tecnología frente a un promedio regional de 4.3% y 3,5% de las mismas son consideradas de mediana tecnología frente a un promedio de 9,5%.3

Por otro lado, la publicación de un artículo científico representa, en buena cuenta, la conquista del conocimiento a través del trabajo institucional. Por esta razón el número de publicaciones científicas peruanas también deja entrever una situación bastante angustiante. En 2013, la revista Nature realizó un análisis de la producción científica en Latinoamérica donde destaca el caso de Brasil con 46306 publicaciones indexadas, muy por encima de Perú con apenas 1044. Sin embargo, este mismo reporte indicó que el impacto de las publicaciones peruanas supera a las brasileñas y a toda la región.4 Este último detalle ha sido consecuencia de distintos esfuerzos para aumentar el financiamiento de las actividades de CTI y el fortalecimiento de instituciones gubernamentales para la promoción de este sector, entre otras acciones. Y aún queda mucho por hacer.

Fig 2 [El impacto de las publicaciones peruanas es mejor que la media regional. (Nature, 2013).]

El impacto de las publicaciones peruanas es mejor que la media regional. (Nature, 2013).

Los primeros estímulos hacia una verdadera transformación tecnológica ya se han dado. Se dejó de hablar de le economía del conocimiento como si fuera una frase que repetimos de memoria y empezó a hacerse real desde las universidades, MYPES e incubadoras.

Reconocer lo malo dentro de lo bueno es difícil, pero no se puede ignorar para siempre lo que está detrás de las pomposas cifras de crecimiento sostenido: El país ha estado creciendo más en base al aumento de nuevos rubros económicos y no en función a la productividad de los rubros tradicionales. No se ha empoderado a los sectores más genuinos de nuestra economía en la búsqueda de una participación tecnificada, eficiente y rentable.

Probablemente aún se percibe que la participación de la academia está limitada a la mesa de trabajo o al laboratorio y que su aporte difícilmente puede extrapolarse a la resolución de un problema de interés nacional, cuando en realidad las bases científicas están presentes en todos los puntos de la cadena de valor de un producto o en todos los antecedentes en los que se respalda una política de salud pública.

El paso hacia una economía del conocimiento no es algo que se logra gratuitamente y en esta carrera hacia la tecnificación el tiempo premia más la consecuencia que las oportunidades. No es gratuito darle la contra a nuestra propia idiosincrasia, por esta razón la hoja de ruta del gobierno entrante no puede ignorar este progreso. No se puede retroceder.


  1. ¿Y la ciencia y tecnología? Bien gracias, por F. León-Velarde. Publicado en El Comercio el viernes 3 de junio de 2016.
  2. Perú invierte sólo el 0.15% de su PBI en ciencia y tecnología, mientras que Chile destina el 0.5%, pubicado en Gestión el 28 de enero de 2014.
  3. El Perú recién le da importancia a la ciencia, tecnología e innovación, por Juana Kuramoto. Publicado en El Comercio el jueves 29 de agosto del 2013.
  4. The impact gap: South America by the numbers (2014). Nature 510, 202–203.

Aniversario Perú

soy Biólogo, PhD. Hobbies: investigador en usos de las TIC, periodismo de datos, nerd, etc.